viernes, 20 de marzo de 2009

biografia del inventor del televisor

Delicado de mala gana toda su vida y de carácter solitario, en el Real Colegio Técnico; fue uno de los pioneros de la televisión, creando el sistema electromecánico de exploración de la imagen (o televisión electromecánica) basado en el disco de Nipkow.
En 1922 investigó la posibilidad de transmitir imágenes a distancia, en 1924 consiguió transmitir la imagen parpadeante de una cruz de Malta y en 1926, el 26 de enero, realizó en Londres la primera demostración pública de su sistema ante un grupo de científicos: su muñeco, la vieja marioneta Bill, fue el primer ser en aparecer en una pantalla de televisión. La imagen tenía una resolución de apenas 25 líneas y era diminuta, pero el rostro era perfectamente reconocible.
En 1927 logra, por medio de un cable telefónico, transmitir una señal de televisión entre Glasgow y Londres fundando, ese mismo año, la Baird Television Development Company, Ltd, con la idea de comercializar el invento. Ese mismo año, en abril, los Laboratorio Bell de Estados Unidos exhiben una pantalla de televisión (o receptor) gigante de 2.500 elementos de imagen: formado por una trama de 50 columnas de 50 lámparas de neón cada una, permite mostrar imágenes en movimiento de gran formato. Pese a que las lamparillas se fundían con frecuencia y debían ser repuestas, fue capaz de demostrar la viabilidad del invento en un formato grande.
En 1928 consiguió transmitir imágenes de Londres a Nueva York por medio de señales de radio y también desde mitad del Atlántico, a bordo de un trasatlántico: para ello instaló una pequeña emisora de televisión a bordo.
En 1929 su sistema de barrido mecánico de 240 líneas fue adoptado de manera experimental por la British Broadcasting Corporation (BBC). Hacia 1930 se comercializó, ante el desarrollo espectacular del invento, el modelo de televisor Plessey con el cual los espectadores británicos (se calcula que eran en torno a 3.000) podían seguir las emisiones experimentales de la época; los más aventureros podían montar su propio receptor, adquiriendo un kit de piezas desmontadas.
En esa misma época (hacia 1929-1930) la Oficina de Correos de Alemania estaba trabajando, simultánea e independientemente, en un sistema de emisión de televisión basado en su sistema electromecánico (el fernkino, televisión). Fue entonces cuando científicos alemanes requirió sus servicios para poner a punto la televisión alemana: gracias a su ayuda técnica y logística, Alemania fue la primera nación en disponer de una red de televisión por cable; las Olimpiadas de 1936 fueron las primeras del mundo en ser radiadas por televisión desde la emisora Paul Nipkow instalada en Berlín: aunque la potencia de salida no era elevada, los berlineses (y otras ciudades cercanas) pudieron disfrutar del acto de inauguración (y de las demás retransmisiones deportivas) en días sucesivos. La radiotelevisión alemana se mantuvo en funcionamiento hasta el año 1944: ese año los bombardeos aliados terminaron con las emisiones regulares realizadas desde Berlín.
Hacia 1932 Baird y sus técnicos habían instalado emisoras de televisión en París (en la última planta de la Torre Eiffel), Berlín, Roma (las tres eran las mejores de su época: emitían 60 líneas por imagen), Londres y Moscú, así como otras de menor importancia: estas últimas tenían una calidad de entre 30 y 50 líneas de resolución.
Sin embargo la apuesta de ingleses (BBC) y norteamericanos por el sistema electrónico de exploración (tubo de imagen, comercializado por Marconi) le hizo perder la delantera: en 1937 la BBC emitía, en pruebas, programas alternando las 405 líneas del sistema Marconi contra las 240 de Baird; la idea era que los espectadores votaran por el sistema que, a su juicio, era de mejora calidad: Baird perdió.
Aunque mejoró notablemente su sistema electromecánico de exploración (llegó hasta las 325 líneas y posteriormente 400) no pudo competir contra la mejor imagen y definición del sistema electrónico, quedando su sistema de emisión relegado al olvido.
Después de esta derrota moral se agravaron sus achaques (nunca gozó de buena salud) y murió en la soledad y el olvido.

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